Martín Andrade Ruiz-Tagle , Director Ejecutivo Corporación Ciudades , en una de sus últimas publicaciones en LI, hace reflexión sobre cómo las canchas, más allá de ser infraestructura deportiva, son espacios de encuentro, integración y protección social. También advierte un problema grave: en Chile se invierte en construir estos espacios deportivos, pero no en mantenerlos, provocando su deterioro y perdiendo el propósito para el cual fueron creados: práctica deportiva, más vida barrial y prevenir conflictos urbanos.
Andrade cita el estudio de Atisba (2023) https://lnkd.in/dB-hdGyc, el que, en ese entonces, identificó más de 720 multicanchas, deterioradas sólo en Santiago, evidenciando cómo el abandono de los espacios públicos influye en el avance de la delincuencia, la violencia y la fragmentación comunitaria.
En Ganémosle a la Calle están absolutamente de acuerdo y convencidos de que una de las causas de la actual crisis de violencia e inseguridad, donde lamentablemente nuestros niños, niñas y adolescentes han sido protagonistas, es justamente esa: espacios públicos abandonados, que terminan adquiriendo un uso delictivo, y comunidades totalmente desconectadas.
Frente a este escenario, el director ejecutivo, plantea una pregunta fundamental: ¿Cómo aseguramos la conservación de la infraestructura pública una vez que se inaugura?
Ganémosle a la Calle cree no sólo tener una respuesta, sino también una experiencia concreta y replicable. Desde 2013 trabajamos precisamente sobre esta problemática: rescatar espacios públicos abandonados y transformarlos, junto a las comunidades, en entornos seguros, formativos e integradores.
Su modelo de trabajo, ya robustecido, combina deporte, acompañamiento psicosocial, trabajo territorial y articulación comunitaria, entendiendo que la recuperación de un espacio físico también puede convertirse en una herramienta real de prevención y transformación social. Lo cual adquiere más fuerza, cuando se tiene claro, que la vida de niños, niñas y adolescentes no termina cuando salen del colegio. Muchas veces, las horas posteriores a la jornada escolar son las más complejas y determinantes en su desarrollo. Por eso, nuestro foco está en generar espacios seguros, confiables y permanentes durante esos momentos críticos, entregando contención, pertenencia y oportunidades.
Hoy cuenta con 12 centros multideportivos gratuitos y permanentes en 9 comunas del país, además de 10 barrios con cancha propia. Muchos de estos espacios eran infraestructuras abandonadas que, gracias al trabajo colaborativo entre comunidades, organizaciones, empresas y actores públicos, fueron recuperadas y transformadas en verdaderos puntos de unión social.
Gracias a este trabajo, tiene la capacidad de recibir diariamente a más de 800 niños, niñas y adolescentes entre 5 y 18 años, alejándolos de los riesgos asociados a la calle, la soledad y la exposición ilimitada y sin supervisión a internet. Como resultado: niños y jóvenes que utilizan su tiempo libre en actividades que potencian su desarrollo, amplían sus redes de amistad, fortalecen el trabajo en equipo y generan sentido de pertenencia, además de contar con un espacio protector fuera de su entorno escolar y familiar.
Durante estos años han sido impulsores de transformaciones profundas en barrios completos: niños más seguros, felices y con mayor sentido de pertenencia; familias más conectadas; y comunidades que vuelven a encontrarse en torno a espacios que antes estaban marcados por el abandono y la inseguridad.
Con su experiencia también se demuestra, que ningún proceso de transformación social se sostiene sin un trabajo colaborativo. Sólo adquieren un impacto real y duraderos cuando nacen de la acción articulada entre organizaciones sociales, comunidades, actores públicos y privados, líderes barriales y autoridades locales.
Con esa convicción, desde Ganémosle a la Calle hacemos se un llamado a todos quienes crean en el deporte, la comunidad y el trabajo en Red como herramientas de transformación social. Hoy más que nunca necesitamos unir capacidades, experiencias y voluntades para construir soluciones concretas y políticas públicas capaces de abordar, desde la raíz, las problemáticas sociales que afectan a nuestro país.
Si ya se cuenta con respuestas concretas para dar soluciones reales, entonces hay que trabajarlas en equipo en una prevención temprana: mientras más tarde se interviene, mayores son los costos sociales y humanos.
