A propósito de la nota publicada este 10 de marzo por El Mercurio, titulada “La actividad física sigue siendo baja, pese a políticas públicas que la promueven”, en la que se da cuenta de la delicada situación actual, donde, pese a que a nivel global han aumentado notoriamente las políticas públicas que promueven la actividad física en la población tanto infantil como adulta, en general la práctica de actividad física no ha aumentado en las últimas dos décadas.
Algunas de las principales causas que se exponen para explicar por qué no se ha logrado este objetivo tienen relación con que las políticas públicas no son suficientes si no se trabajan en terreno, con objetivos claros, con evaluación y seguimiento, y, sobre todo, si no se desarrollan de manera colaborativa y multisectorial, lo que limita su impacto real en la población.
En Ganémosle a la Calle coincidimos plenamente con esta afirmación. Creemos que, sin un trabajo integrado y multisectorial, será difícil cambiar esta situación. Trabajar con todos los actores de nuestra sociedad (público, privado y civil) es primordial. Cada uno, desde su experiencia, debe aportar de manera conjunta y con un objetivo común.
Como fundación, hemos venido trabajando sobre dos ejes que precisamente responden a esta problemática y que, por cierto, se han transformado en nuestro sello.
- Trabajamos de manera articulada con los distintos sectores de la sociedad (público, privado y civil), generando un impacto real en la vida de nuestros beneficiarios y, como consecuencia, también en la de sus familias y comunidades. Todo esto en torno al deporte, a la generación de espacios seguros para su práctica y a la promoción de valores.
- Trabajamos directamente con las comunidades; juntas de vecinos, líderes barriales y organizaciones locales, realizando primero un levantamiento de las necesidades reales de cada territorio, para luego acompañar y hacer un seguimiento permanente de cada intervención que llevamos a cabo. Todo esto con un equipo multidisciplinario de profesionales con una gran experiencia.
De esta manera, el impacto puede ser sostenido y transformador en cada uno de nuestros beneficiarios, fomentando en ellos el hábito de la actividad física. Así, el deporte se convierte en una herramienta y un motor para cambiar positivamente la vida y el futuro de cientos de niños, niñas y adolescentes.
Lograr una población físicamente más activa requiere de un trabajo colaborativo y compartido entre todos los sectores de la sociedad. Y es precisamente en esa línea en la que, como Fundación, hemos venido trabajando desde hace ya casi 15 años.
