Para muchos, la primavera es sinónimo de energía, alegría y encuentros. Para otros, puede intensificar la soledad, la angustia y la tristeza. Las cifras muestran que los suicidios tienden a aumentar durante los meses de primavera y verano.
Esta es una realidad que no podemos ignorar. Durante 2025, 1.927 personas murieron por suicidio en Chile: más de cinco cada día, según cifras del Ministerio de Salud.
Frente a esta situación, solemos centrar la discusión en la salud mental y en las dificultades para acceder oportunamente a atención especializada. Es indispensable avanzar en ese ámbito, pero no es suficiente. Si entre los factores de riesgo están el aislamiento, la soledad y la falta de redes de apoyo, la prevención también debe abordarse desde la vida en comunidad.
Necesitamos barrios activos, espacios de encuentro y lugares seguros donde niños y adolescentes puedan sentirse reconocidos, acompañados y parte de algo.
El deporte puede cumplir un papel relevante. Además de promover la actividad física, permite encontrarse, construir vínculos, fortalecer la autoestima y desarrollar un sentido de pertenencia. No es solo recreación: también puede ser una herramienta de prevención y cohesión social.
Entonces: ¿qué estamos esperando para darle al deporte la importancia que merece?

