Por Ignacio Bellolio, Director Ejecutivo de Ganémsole a la Calle
Los primeros resultados del informe del Comisionado de Seguridad Electrónica de Australia (eSafety), publicado en 2026, muestran que la prohibición de acceso a redes sociales para menores de 16 años, vigente desde diciembre de 2025, está lejos de alcanzar los resultados esperados.
La medida restringió el acceso a diez plataformas seleccionadas por características de diseño que pueden incentivar el uso prolongado y exponer a niños y adolescentes a contenidos o dinámicas perjudiciales para su bienestar.
Sin embargo, los primeros resultados muestran un impacto limitado:
- La proporción de menores de 16 años con cuentas en redes sociales bajó de 52,4% a 42,1%.
- El uso de estas plataformas, incluso sin tener una cuenta, disminuyó apenas de 85,9% a 81,5%.
Además, muchos niños y adolescentes lograron mantener sus cuentas o abrir otras nuevas debido a las deficiencias en los sistemas de verificación de edad. Otros recurrieron a identidades falsas para seguir utilizándolas.
Estos resultados coinciden con una encuesta previa del Australian Institute of Criminology, aplicada a 382 estudiantes de entre 11 y 15 años, antes de que entrara en vigor la restricción. Ahí, el 21,8% afirmó que seguiría utilizando las plataformas prohibidas, mientras que el 60,7% creía que otros jóvenes también lo harían. Entre quienes planeaban continuar, el 39,7% reconoció que pensaba declarar una edad falsa.
La experiencia australiana deja una lección importante: una prohibición legal no garantiza, por sí sola, que niños y adolescentes dejen de exponerse a los riesgos de las redes sociales.
Desde Fundación Ganémosle a la Calle creemos que la prevención debe ocupar un lugar central, especialmente cuando se trata de proteger el bienestar y el desarrollo de niños y niñas. Para lograr cambios sostenibles, las medidas restrictivas deben ir acompañadas de educación, orientación y adultos responsables que guíen y acompañen a los menores.
En esa línea, TikTok ha desarrollado una guía para madres, padres y cuidadores que busca ayudar a las familias a conocer mejor la plataforma y sus herramientas de seguridad, privacidad y control. Iniciativas como esta pueden contribuir a fortalecer el acompañamiento familiar, un aspecto clave para un uso más seguro de la tecnología.
El desafío no es solo restringir el acceso, sino prevenir los riesgos antes de que se conviertan en un problema. Por eso, la pregunta que debemos hacernos es otra: ¿qué estamos haciendo para que menos niños y jóvenes lleguen a situaciones de riesgo?
El deporte es una herramienta relevante de prevención social. Más allá de sus beneficios físicos, fortalece la autoestima, desarrolla habilidades socioemocionales, fomenta el sentido de pertenencia y genera vínculos con adultos significativos. También ofrece espacios seguros de encuentro y desarrollo durante las horas posteriores a la jornada escolar, cuando niños y adolescentes necesitan alternativas positivas para compartir, aprender y crecer.
Si aspiramos a una sociedad más segura, saludable y cohesionada, debemos reconocer el valor del deporte e incorporarlo de manera sostenida en las políticas de prevención social.
Las sociedades que miran al futuro no solo reaccionan ante los problemas: invierten en prevenirlos.

